Malaria: una lucha global que continua Imprimir
Noticias
18 de Marzo de 2009

 

Es una de las enfermedades más devastadoras que se pueden encontrar en el mundo. Un total de 109 países están afectados de una forma u otra,  la mayoría de los cuales se encuentran rodeando el ecuador terrestre y al sur de éste. ¿Qué se puede hacer para que la malaria deje de ser una enfermedad olvidada? ¿Qué avances hacen la ciencia, por un lado, y la sociedad, por otro? 

Redacción: emsimsion. Fuentes: Roll Back Malaria, Efe, El País, Reuters.   

  

Como se sabe, la malaria (también conocida como Fiebre Palúdica) se contagia a través de las hembras de mosquito, y más concretamente, mediante su saliva. Así transportan de un cuerpo a otro el verdadero mal, un parásito llamado Plasmodium. Cuando una persona queda infectada, aparecen varios síntomas. Por un lado, la fiebre, que surge entre 8 y 30 días después de la picada, a lo que se añaden muchas veces dolores musculares, de cabeza, vómitos, tos y un decaimiento general.  

Las cifras actuales hablan de 515 millones de casos cada año, que acaban por provocar la muerte a entre 1 y 3 millones de personas, la mayoría niños. Dicho de otra forma, la malaria provoca la muerte de una persona cada 30 segundos. A esto se le añade una alto porcentaje de morbilidad, un número altísimo de graves efectos que la enfermedad provoca en la salud de las personas afectadas.  Las cifras dicen que la mitad del planeta está intentando luchar contra la enfermedad. África, Asia-Pacífico y las Américas son las regiones más afectadas, pero el Próximo Oriente y Eurasia también están en alerta continua. Si echamos un vistazo a un mapa, llegamos a la conclusión que, exceptuando Australia y otro pequeño grupos de países, la región sur de la Tierra está altamente afectada. Y destacan negativamente Nigeria, el Congo, Uganda, Etiopía y Tanzania, que viven el drama de la malaria de una forma especial: el 50% de las muertes a nivel global se dan en estos cinco países. 

 

Avances y nuevas amenazas

De entre las diferentes variantes del parásito Plasdorium, se encuentra la más mortal, el llamado Falcitarum. Precisamente de esta variante se ha descubierto una cepa ultrarresistente, recientemente. Según ha informado la OMS (Organización Mundial de la Salud) este pasado febrero de 2009, el nuevo foco encontrado está localizado en la zona fronteriza entre Camboya y Tailandia. El Plasdorium Falcitarum presente allí parece inmune a todos los tratamientos, incluso a la artemisinina, un fármaco que proviene de la medicina china, y que hasta el momento había dado buenos resultados.

Otro problema, presente desde hace ya más tiempo, es que los portadores del parásito, los mosquitos, han ido volviéndose inmunes a los insecticidas en algunas zonas de África. Esto obliga a desarrollar productos químicos más potentes, manteniendo siempre el bajo coste y la garantía de que son seguros para los humanos. Cumplir con todos estos requisitos, como es lógico, no está siendo fácil.

Sin embargo, muy recientes investigaciones de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool, podrían haber dado con los 2 genes que consiguen una resistencia  muy alta a los insecticidas. Contrariamente a lo que se creía, esto genes son muy similares, por lo que también será más sencillo encontrar un nueva solución para atacarlos. Todo ello lleva, pues, a nuevas esperanzas para hacer mejorías en los insecticidas, y atacara así más fácilmente los mosquitos portadores de la enfermedad. 

 

 

El objetivo: Actuar conjuntamente

La malaria no se puede encontrar en los países más ricos del planeta. Y ésta podría ser una de las razones por las que, pese a su gran impacto humano a nivel mundial, sigue considerándose una enfermedad olvidada (es decir, una afección que afecta a millones de personas en todo el mundo pero que sigue sin disponer de tratamientos que acaben con ella definitivamente).

 

Así pues, ¿qué se hay que hacer? Las principales organizaciones internacionales y las fundaciones especializadas están trabajando en varios frentes que consideran prioritarios. Uno de ellos, liderado por el “Fondo Mundial contra el Sida, La Tuberculosis y la Malaria”, consiste en hacer llegar mosquiteras a las familias más pobres. Es una acción que parece sencilla, pero que es trascendental en la fase de prevención. En los siete años que lleva funcionando este órgano dependiente de la ONU, ha repartido 70 millones de redes anti-mosquito.

 

Pero más allá del trabajo de organizaciones puntuales, son necesarias las medidas globales. Para frenar la malaria hay que actuar en coaliciones internacionales. Es lo que cree Margaret Chan, directora general de la OMS. “El malaria ha vencido a la comunidad internacional desde hace años. No debemos permitir que esto siga pasando”, opina.  

 

Un plan de acción global

Y precisamente en esta línea se está planteando una nueva acción conjunta, el llamado “Plan de Acción Global contra la Malaria”. Tal como se explica en la web del proyecto, la actuación quiere centrar todos los esfuerzos entre los años 2010 y 2015, con el objetivo de controlar y erradicar la mortalidad y morbilidad. Los objetivos y los pasos a seguir en el plan se han construido con la aportación de 250 personas, desde profesionales hasta víctimas. Es destacable, además, que el plan se llevará a cabo mediante estrategias regionales, muy centradas en la situación propia de cada área geográfica. Pero todo este sueño, claro está, sólo se podrá poner en funcionamiento si se consigue reunir la suficiente cantidad de apoyo económico de los gobiernos nacionales y las organizaciones humanitarias.  

Una última noticia refuerza las esperanzas para un cambio en los próximos años. Recientemente (febrero de 2009) se ha dado a conocer una previsión importante. En 2015 –el año en el que finalizará el “Plan de Acción Global contra la Malaria”-  podría empezar a utilizarse una vacuna que se espera que sea altamente eficiente. Según el Centro de Investigación de Salud de Manhiça (CISM), en el sur de Mozambique, se ha acabado la fase de análisis de eficacia de la vacuna, y los resultados preliminares hablarían de una reducción de las infecciones en un 67%. Con este éxito parcial, el proyecto (apoyado por la Agencia Española de Cooperación Internacional, entre otros) entra ahora “en su tercera fase”. Se espera que esta nueva etapa de la investigación sea “determinante” para comprobar si el producto es efectivo.

 

Como hemos visto, los próximos 10 años serán claves para la lucha contra el Malaria. Podremos comprobar si las estrategias y los avances médicos consiguen frenar la enfermedad. El éxito dependerá, eso sí, de la cantidad de países, organizaciones y personas que se impliquen en esta importante misión.