Día 19. Hasta pronto Zongo!!!

Hasta pronto Zongo from emsimision on Vimeo.

Dámaris y yo, junto con los estudiantes de medicina Ezequiel y Robinson hemos salido muy temprano en dirección a Zongo. Hoy era nuestro último día de consulta para los pacientes que fueron operados de cataratas y nos despediríamos de nuestra familia, la familia de Mohamed. Llegando a la aldea salían niños de todos de todos los rincones que corrían detrás de nuestro 4 x4, entonando la más bella canción que conmueve mi corazón, Nasara, Nasara, Nasara, (blancos, blancos,blancos), sus voces angelicales, corriendo descalzos, detrás de nuestro coche hacen una nube de polvo…  quisiera guardar ese momento, pues estoy anhelando regresar y todavía no me he ido!!

Al llegar al Centro Médico Bethania, nos esperaban muchos pacientes y en sus caras se reflejaba una amplia sonrisa, señal inequívoca de que el resultado había sido extraordinario!! Saludamos a los pacientes y estrechaban nuestras manos muy fuerte, manos ásperas y trabajadas a la vez, que nos decían cosas que no entendíamos pero por su efusividad, sólo podía ser lo que nos traducía Yasón: “Muchas, muchas, muchas gracias. Que Dios os conceda una larga vida, llena de salud. Que regreséis con bien a vuestra tierra. Que Dios os bendiga a vosotras y a vuestras generaciones”. Este ritual era con cada paciente, pero a medida que saludábamos, nos sentíamos inmensamente afortunadas por recoger el fruto del trabajo de un grupo de personas, que un día decidieron adecentar un Centro Médico gris y polvoriento e improvisar un quirófano, valió la pena el  esfuerzo en limpiarlo y ordenarlo todo, este es el resultado de vuestro trabajo, médicos, instrumentistas, enfermeras, anestesistas, auxiliares  y Mc Giber’s.  Me hubiera encantado que hubierais sido vosotros también los que estrecharais sus manos!!
A medida que pasaba el tiempo en la consulta nos emocionábamos más, algunos preguntaban cuándo volveríamos, para poder operar su otro ojo de cataratas. No somos merecedoras de tanta gratitud!!   El resultado de las consultas es espectacular!!


Ahora tocaba la parte difícil del día, despedirnos de nuestro pequeñín, fuimos caminando hasta su humilde hogar, y estaba como el día anterior, como un Faraón, envuelto en sábanas relucientes. Mirábamos al niño y en nuestro interior, dábamos gracias a Dios por su vida y le pedíamos que lo guardara como un tesoro, ojalá lo volvamos a ver en nuestro próximo viaje. El hermanito mediano Isaka, que había sido arisco con nosotras se hizo hueco en nuestro banco y nos regalaba sonrisas que dejaban ver sus primeros dientes, estaba encantador jugaba con nosotras, se reía, su comportamiento había cambiado. El matrimonio agradecido y radiante de felicidad. El temor del marido y las oraciones para que su mujer no le abandonara por ser pobre también habían sido escuchadas. Ahora seguían unidos en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.
De camino al coche, un grupo de niños estrujaba mis manos y se peleaban por coger mis dedos. Eso es bastante habitual, pero tardaré mucho tiempo en volverlo a experimentar, e intentaba disfrutar de ese calorcito tan indescriptible, me emocionaba por momentos, los niños se peleaban y le pregunté a Yasón que decían y me dijo, te vas a poner triste… dímelo, por favor, los niños decían: “los blancos, se van!!”. Me partió el alma. Hemos sido su consuelo durante unas semanas y ahora toca partir. El último día en esta aldea es de los peores momentos de mi vida, te cuestionas si vale o no la pena, si lo has hecho bien, te compadeces, tienes sentimientos de impotencia por no poder mejorar la situación y a la vez nace desmesuradamente la pasión por ellos, de seguir trabajando por su salud, por su desarrollo y por tanto trabajo que queda por hacer!!

Día 18. Los pacientes de Zongo

Aunque aún falta algún tiempo para que en estas tierras empiece la temporada de lluvias, después de tres semanas, esta noche parecía que se abriesen los cielos para soltar el agua acumulada durante largo tiempo. Fué una noche lluviosa, con rayos y truenos, a mi lado, Dámaris apenas durmió con mis sobresaltos,  soñaba que había llegado el período de lluvias y el cambio climático se había adelantado unos meses. Por la mañana hacía un fresco atípico en esta tierra y el delicioso olor a tierra mojada inundaba el S.I.L. (lugar donde nos alojamos).
Ezequiel y Robinson (estudiantes de medicina), nos acompañaron a Zongo para revisar a los pacientes operados de cataratas. Voy a extrañar mucho esta pobre aldea. Se ha clavado en nuestros corazones el calor y el agradecimiento de esta  gente. Una de las cosas que hemos aprendido estas semanas, es interpretar el lenguaje de los gestos  de este pueblo y, en especial sus miradas. A través de sus los ojos de los pacientes que se acercaban a la consulta, podía notar y escuchar su amplia sonrisa de agradecimiento y felicidad por haber recuperado la visión. ¡Cómo me hubiera gustado compartir eso con vosotros!! Me siento muy afortunada, y eso es gracias al trabajo de todo el equipo de emsimision, y cuando decimos “Todo el equipo” no nos referimos tan sólo al grupo que hemos tenido el privilegio de viajar a Burkina, sinó también a todas las personas, empresas, entidades, iglesias, que nos apoyan desde España. Ese es el “auténtico equipo” de emsimision!

Los pacientes guardaban cola serios y en silencio. Sus caras cambiaban cuando estrechaba sus manos y los acompañaba a la consulta, reían y sus carcajadas inundaban ese olvidado lugar gris y polvoriento. Ese era el resultado del trabajo bien hecho!! Dàmaris y los estudiantes revisaban sus ojos y el diagnóstico confirmaba su felicidad, podían ver!! Eso sí era un milagro para ellos, ya que de ningún modo, ninguno de ellos se hubiesen podido costear jamás una intervención de este tipo. Personas ciegas, a las que se les devolvía la vista. La gente de este país es muy agradecida, cada paciente nos daba las gracias con mucha efusividad y en su lengua moré, nos deseaban toda clase de bendiciones, para nosotros y para nuestros familiares, que maravilla que alguien te desee todo el bien del mundo, para ti, para los tuyos y para los que están por venir; realmente los afortunados somos nosotros de poder vivir esto.


Deseaba acabar la consulta para visitar a nuestra familia, fuimos caminando desde el Centro Médico a casa de los papas de Mohamed, con muchos mini guardaespaldas que se peleaban por cogernos de la mano y al llegar allí, Mohamed, estaba como un Faraón, bien limpito envuelto con sábanas relucientes, en el suelo de un porche con una radio antiquísima de la que salía una música africana que no dejaba a mis pies estar quietos.
En seguida salió su mamá pletórica, radiante de felicidad y entre carcajadas explicaba que habían dormido todos juntos, o sea, los niños, el matrimonio, las gallinas y las cabras dentro de su humilde hogar, pues con la tormenta ahora cuidan sus bienes más preciados.  También nos enseñó unas fotos amarillentas de ella de joven y de sus pequeños, estaba preciosa, me daba la sensación de que ahora formamos parte de su presente y su futuro. El papá nos atiende como a sus familiares, nos cede el mejor sitio para sentarnos,  no para de reír y por fín, nos mira a los ojos, en nuestros encuentros anteriores se sentía avergonzado, ya que como musulmán, resulta muy difícil aceptar y recibir ayuda de dos mujeres blancas. Ahora formamos parte de su vida e incluso planea sobre nuestro próximo viaje. El hermanito mediano de Mohamed es tímido, arisco y algo llorón, no quiere salir en ninguna foto, pero sorprendentemente, accedió a posar porque el papá le dijo algo en lengua moré, le preguntamos que le había dicho y nos respondido “ Si no sales en la foto, no comerás carne”. Por fín podían comer carne… ayer, cuando les llevamos la comida, las gallinas y las cabras, una de las gallinas no llegó viva después de nuestro viaje a la aldea, así que, su mamá les había preparado una deliciosa gallina para comer después de muchísimo tiempo sin comer este tipo de alimento.

Día 17. Un gran día!

Hoy ha sido un día espectacular!!!
Nos hemos levantado muy, muy prontito, nuestra agenda estaba muy apretada!! Por la mañana hemos estado en la Universidad de Médicina, donde hemos hablado de temas administrativos de nuestros cooperantes futuros médicos, después nuestra tradicional cita en el Hospital de Yalgado, para coordinar la entrega y donación de medicamentos aprovechando para saludar nuestros amigos médicos cubanos y al “Mayor Robert” que nos han ayudado muchísimo con nuestro pequeño Mohamed.
A medio día estuvimos en nuestro almacén inventariando, clasificando y ordenando el material, con mucha ilusión para nuestro próximo viaje!!

A partir de entonces empezaba realmente nuestro gran día, llegamos a nuestro “hogar” preparamos la comida y sonó el skipe, una llamada, era David (algo muy habitual) eran nuestras compis, nos reímos mucho, hicimos broma, pero nos alentó, nos hizo recordar que están siguiendo nuestros pasos, no les podemos defraudar, seguimos trabajando por este pueblo tan acogedor, dispar y maravilloso.

En el blog de ayer, os hablábamos de una sorpresa… A las 15’h, teníamos una cita con Yasón, un burkinabés que estudió en  Cuba. Una pieza clave en  nuestro viaje, no sólo hoy.  Nuestra misión hoy era acompañarnos a comprar, un saco de maíz, un saco de arroz, tres gallinas, un gallo, una cabra y un “marido” para la cabra . Así que fuimos por los mercados de Ouaga, regateando y comprando estas delicadas piezas para nuestra querida familia, la familia de Mohamed.


Llegamos a Zongo, con un calor insoportable, nos encontramos al papá de Mohamed, intentando restaurar unos zapatos inservibles, para sacar dinero para su familia. Le dijimos que nos dirijíamos a su casa y cerró su chiringuito y antes de llegar nosotros a su hogar ya estaba él  allí.. Estuvimos hablando de emsimision y de la importancia de Mohamed para nosotros.  Ellos son musulmanes y nos explicó que su familia era muy pobre, (eso saltaba a la vista), que muchas noches pedía a Dios, tener comida para sus hijos, pues sus hijos se acostaban con dolor de barriga y él también, perdieron todo con las inundaciones de Septiembre, sentía no tener nada que ofrecernos, y realmente era así nada, nada que ofrecer. Nos remarcaba continuamente que desde que recogimos al pequeño para llevarlo al hospital, no había parado de dar gracias a Dios “por los blancos”,  y pedía por nuestra salud y la de nuestra familia. Dijo palabras textuales como: “ Mientras yo esté bien,  seguiré pidiendo a Dios que ustedes también lo estén, siento no ofrecerles nada, pues nada tengo”.  También nos explicó que ya nadie les podía ayudar, y que sus suegros le decían a su esposa que abandonara a su marido, pues era muy pobre.  Dàmaris, Yason y yo estábamos compungidos,  ese hombre, no era consciente de que hoy cambiaría su vida, al igual que la nuestra. Le explicamos que sus oraciones habían sido escuchadas y poco a poco (como los Reyes Magos de Belén) fuimos entregando nuestros regalos, primero sacamos las gallinas de nuestro 4 x 4, el hombre se puso super contento y no paraba de reír y dar las gracias, sacamos las cabras, los sacos de maíz y arroz. Aquella familia reía y daba gracias a Dios como nunca antes habíamos visto.
Aquella madre desolada, desconsolada y aturdida que conocimos en Zongo, hoy no era la misma. Su sonrisa era amplia y dejaba escapar tímidas carcajadas, y sus ojos transmitían una felicidad infinita, cubiertos de un brillo impresionante. La mamá miraba a Dàmaris con mucha ternura, le cogió la mano y con una ternura disimulada acariciaba su brazo a la vez que daba gracias.
Dàmaris y yo coincidimos en que sólo por ellos ha merecido la pena este viaje. Nunca habíamos sentido tanta gratitud. Dejamos claro que esto había sido gracias a todo el equipo de emsimision y sobre todo ,al espíritu cristiano que nos mueve para amar desinteresadamente nuestro semejante, independientemente del color de la piel y religión, nosotros somos cristianos y amamos a los musulmanes.

Día 16. Mohamed vuelve a casa

Durante los últimos días hemos seguido estableciendo contactos que serán muy útiles para el trabajo que emsimision está desarrollando en Burkina. Una de las personas que hemos conocido en el hospital dónde se encuentra Mohamed es el doctor Robert, él ha estado ayudando mucho a Dámaris y Mari Carmen con la situación del bebé. En el hospital ya se le han practicado todas las pruebas necesarias y hoy mismo, el doctor le ha dado el alta después de explicarle a su madre con todo detalle los cuidados que debe de tener con Mohamed, que  ha mejorado algo su estado de deshidratación.

Mari Carmen y Dámaris nos describen así el regreso de la familia a su casa:

“Ha sido muy entrañable el reencuentro con los niños en la aldea de Zongo.  Su canción  se graba en nuestro corazón mientras recorremos la aldea “nasara, nasara,nasara”, (blancos, blancos, blancos).
La familia de Mohamed vive en la miseria. Su hogar es una cabañita de apenas 6 metros cuadrados. El padre nos recibió con mucha alegría y la mamá estaba muy contenta de volver a estar con sus hijos, el hermanito mayor se encontraba en el cole. La mamá orgullosa nos mostraba al pequeño desnudo y agradecía  nuestro apoyo”.

Recuerdo el primer día que vimos a su madre sentada con su niño en brazos. Ella se había acercado hasta el lugar dónde estábamos operando para que su hijo mayor pudiese recoger algunos de los regalos o caramelos que el equipo estaba repartiendo a los niños. Se sentó en un rincón con Mohamed en sus brazos. Desde que vimos a este niño, han sido muchas horas invertidas en ofrecer algún tipo de ayuda a esta familia, y una semana después, nos enfrentamos a la realidad del grave estado de este niño. Nos hemos volcado en este caso, nuestra cabeza no para de dar vueltas y nos preguntamos porqué Dios ha puesto a Mohamed en nuestro camino. Todo el equipo tenemos claro que después de haber conocido a este niño, vamos a ayudar a esta familia, que al igual que miles de familias burkinabesas viven en unas condiciones que muchos de nosotros ni siquiera podemos imaginar. Para mañana, Dámaris y Mari Carmen tienen una sorpresa preparada que esperamos que pueda cambiar un poco el oscuro futuro de esta familia.


Día 15. La ilusión de los niños de Burkina

Después de dos semanas en Burkina, Dámaris y Mari Carmen han disfrutado hoy de un merecido día de descanso, que han aprovechado para visitar la iglesia de Josephine, la directora de la clínica Betania, situada en Zongo, el lugar donde el equipo de emsimision ha estado realizando la cirugía ocular. Como podemos ver, totalmente ambientadas e integradas a este país han lucido unos vestidos típicos africanos, algo que ha gustado mucho a Josephine, según nos han comentado ellas mismas esta tarde.

En lo que respecta a la situación de Mohamed, siguen acudiendo a diario al hospital donde se encuentra el pequeño para atender a las necesidades de su madre.

Hoy os queremos dejar una experiencia que nos  contó la semana pasada Antonio Iglesias, uno de los integrantes del equipo de emsimision y que reproducimos textualmente. Historias como la que nos cuenta Antonio quedan marcadas para siempre en lo más profundo de nuestro corazón, y nos hacen cambiar nuestra perspectiva de la vida y de sus valores.

“Son muchos los niños que hay en las aldeas de Burkina, no tienen casi nada de lo más básico, tienen un futuro incierto y una esperanza muy limitada si el mal llamado “primer mundo” no  reacciona.
Desde aquí queremos lanzar una llamada de amor y solidaridad para apoyar a estos niños. Y de una forma especial para los niños afectados con sordera. Son muchos debido a que la meningitis hace estragos en este país, y los que no mueren, que son muchos, quedan afectados de sordera, para estos niños aun es mucho más incierto su futuro.
Todos los niños, pero de una forma especial estos últimos, dependen en gran parte de nuestra respuesta.
El otro día vi a un niño en Yagma (una aldea de las más pobres de Burkina) que me hizo llorar, os lo explico:
Se estaba repartiendo ropa, calzado, cepillos de dientes y caramelos para los niños de la aldea, de la larga fila que se hizo en un momento, me llamó mucho la atención un niño de unos 5 ó 6 años, que mientras esperaba su turno tenía abrazado algo, me acerqué y vi cual era el objeto de su abrazo, un tesoro para él, un juguete, su única pertenencia.
El juguete en cuestión era una lata de sardinas atada con una cuerda. Ver como custodiaba lo que para el era de gran valor, me hizo llorar, pero no de pena, sino de rabia por la gran injusticia de este mundo.


Hoy podemos dar a estos niños algo más que juguetes, podemos darles una esperanza para su futuro, si todos ponemos algo de nuestra parte. Ya sé que no será mucho, y que tal vez alguien piense que este esfuerzo no va a solucionar nada, puede ser si lo que pensamos es el solucionar el problema de todos, pero si logramos traer tan solo esperanza a uno de estos niños,  habremos hecho algo muy grande, dar sentido a una vida desahuciada.  Jesús dijo …”por cuanto lo hiciste a uno de estos más pequeños, a mí lo hicisteis…”
Empezamos un programa de ayuda para estos niños con sordera, un programa de apadrinamiento, que por una ínfima cantidad (7 euros al mes) traeremos ilusión, esperanza y futuro a uno de los niños y niñas que en silencio y con una sonrisa, están esperando tu respuesta y mi respuesta.
Cambiemos la lata de sardinas, por unos audífonos y una enseñanza para adaptación de estos niños a un entorno realmente difícil.
Que Dios os bendiga”.
Antonio Iglesias

Y como dicen que una imagen vale más que mil palabras, os dejamos con imágenes del paso por Burkina de un grupo de hombres y mujeres que intentan mostrar tan solo un poquito de ese amor incondicional y desinteresado, un amor que hace felices a las personas que lo reciben sea cual sea su situación.

Voluntarios y Cooperantes B-010 from emsimision on Vimeo.

Día 14. Nueva etapa.

Hoy empieza una nueva estapa. Empezamos esta viaje médico-humanitario 38 personas, y después de 15 días, se quedan en Burkina Dámaris y Mari Carmen durante 15 días. Desde aquí vamos a seguir contando sus experiencias y el trabajo que aún queda por hacer. Estás son sus primeras impresiones en su primer día sin el resto del equipo:

“Nuestra jornada ha empezado hoy como todos los días, muy temprano para aprovechar el tiempo y en especial para evitar el calor. Sobre las 6 de la mañana, cuando la luz del sol empieza a iluminar la roja tierra africana, es cuando empieza nuestra jornada, ya que a esa hora, el calor no nos quita fuerzas y nos permite trabajar mejor. La verdad es que se hace difícil moverse a más de 45º y la sensación es que de un momento a otro nos vamos a derretir, pero estamos muy bien y muy animadas. Al principio, pensábamos que extrañaríamos más al equipo, pero ambas estamos muy mentalizadas de cuál es nuestra tarea y de que todavía no ha acabado, ni acabará cuando regresemos a nuestro hogares porque Burkina ha dejado huella en nuestra vida”.

Como cada día, Dámaris y Mari Carmen han  ido a visitar a Mohamed y a llevarle comida a su madre, también estaba su papá con uno de sus hermanos. Ellas nos relatan así el encuentro en el hospital:

“Al entrar en el hospital ha sido muy emotivo encontrar a Mohamed con su padre, su madre y uno de sus hermanos mayores. La familia de Mohamed vive en Zongo, a 12 kilómetros de la capital. Ellos viven en una situación de extrema pobreza, algo que ninguno de nosotros nos podemos ni siquiera imaginar si no viajamos a un lugar como este. Su padre para acudir al hospital tiene que recorrer cada día esa distancia caminando bajo un sol abrasador y regresar a su casa para atender al tercer hijo de la familia. Ayer, mientras esperábamos que le hicieran el Scanner a Mohamed se nos acercó el neurocirujano del Hospital. Se trata de un médico cubano con el que pudimos dialogar sobre el estado del niño”.

Las noticias dadas por el cirujano no han sido muy alentadoras para nosotros. Los resultados del scanner han mostrado lesiones cerebrales irreversibles. Esto ha sido un jarro de agua fría para todo el equipo que durante días estamos luchando por este niño, aunque continuamos con la esperanza de que a través de esta experiencia podemos ayudar en la medida de lo posible a esta familia y a los hermanos de Mohamed.

Día 12 y 13. Sensaciones contradictorias

Con la  mirada puesta en el regreso  a sus casas del segundo grupo, estos dos días han sido especialmente intensos. Por un lado, el equipo de oftalmología realizaba  su último día de cirugía ocular, mientras que el equipo de comunicación y  el de supervisión intensificaban sus tareas. También hemos continuado la formación de los estudiantes de medicina y del equipo de comunicación.
Como ya nos ha sucedido en anteriores ocasiones, a medida que se acerca el regreso del equipo, y finaliza la labor asistencial,  sensaciones contradictorias invaden nuestro corazón. Estamos satisfechos de haber ayudado a tanta gente necesitada, pero también nos queda un gran vacío cuando nos damos cuenta de la cantidad de personas que quedan para ser atendidas. Esta sensación nos es familiar para los que ya hemos participado en este tipo de viajes, pero para los que participan por primera vez, será algo con lo que van a tener que convivir en los próximos días.

En nuestra ultima visita a Cefise, hemos podido seguir de cerca los niños apadrinados por emsimision que estudian en esta escuela. En cada aula hay unos 90 niños aproximadamente, y dos profesores se encargan de su escolarización . Es muy emocionante y alentador saber que algunos de estos niños sordos tienen la posibilidad de recibir educación gracias al esfuerzo de los responsables de esta escuela y de los padrinos que a través de emsimision apoyan a estos niños. Los niños de esta escuela son plenamente conscientes que algo especial ha pasado durante estas semanas y pese a que el equipo de audiología terminó su trabajo la semana pasada, siempre que llegamos a esta escuela muchísimos niños se nos acercan rápidamente y con sus manos y sus expresivos ojos, las únicas herramientas que tienen para comunicarse con nosotros, se tocan la oreja  para pedirnos esos aparatitos (audífonos) que en algunos casos, les permitirán percibir algún sonido. En las clases de maternal se han entregado los regalos y juguetes que hemos traido a Burkina gracias a la colaboración de la Associació de Veïnes i Veïns Sagrada Familia, y de la juguetería Xenia.

Estos dos últimos días hemos seguido luchando, haciendo colas, sorprendiéndonos una y otra vez, andando arriba y abajo por los pasillos del hospital dónde están Mohamed y su madre, que nos recibe con una amplia sonrisa cada vez que nos ve aparecer por allí. Pese al grave estado del niño, nos gratifica y conmueve el corazón  ver como ha cambiado la cara de esta mujer en los 4 días que llevamos con todo este proceso. Ayer pudimos llevar al hospital al padre del niño que se está haciendo cargo de sus otros dos hijos. Nos sorprende mucho que se acerquen hasta nosotros  personal del hospital que ni siquiera conocemos (os aseguramos que hemos conocido a muchos..) y nos pregunten como está el niño. Contamos con la gran ayuda de alguno de los estudiantes de medicina que estamos formando; concretamente Jeremia, que ayer pasó mucho tiempo con nosotros ayudándonos en la burocracia interminable y desesperante de este lugar. Por fin hemos conseguido que le hagan las pruebas que Mohamed necesita. Dámaris y Mari Carmen, las personas que se quedan en Ouagadougou durante dos semanas más, continuarán con el seguimiento de este caso y con la labor de supervision , formación e implantación de protocolos de trabajo así como el seguimiento de los pacientes operados en la Clínica Betania.

Día 11. Seguir luchando

Aunque para la mayoría de nosotros en nuestras cabezas han ido pasando las imágenes del día anterior. Hoy ha sido un día de trabajo duro pero necesario. El equipo de oftalmología ha seguido operando de manera intensiva los pacientes de cataratas. Han  sido 15 las personas operadas y, hasta última hora de la tarde, llegaban personas con problemas de visión que pedían ser visitadas por nuestros especialistas. Sólo nos queda un día de cirugía y se hace muy  duro decirle a los pacientes que acuden que no van a poder ser atendidos ya que debemos regresar a nuestros trabajos habituales. El lugar dónde está ubicada la clínica Betania es una zona con muchísima pobreza, dónde malviven miles de personas en viviendas de 6 metros cuadrados y rodeados de basura. Ayer estuvimos entregando caramelos, chanclas, ropa etc. a los niños de este lugar y pudimos comprobar lo difícil que resulta que los niños y sus madres no se avalancen sobre ti en busca de cualquier cosa.

El segundo equipo ha ido a Yagma a recoger el material de odontología utilizado durante la semana pasada y a desmontar la tienda militar utilizada como sala de espera para los pacientes. En este lugar, hemos dejado un sillón odontológico  en buen estado que se usará para seguir atendiendo a los pacientes de la zona. El equipo medioambiental sigue haciendo tareas de prospección y recogida de datos en el Instituto Nacional Geográfico y, por último, también hemos visitado las diferentes instalaciones de la Fundación Amigos de Rimkieta, entidad que está haciendo un gran trabajo en uno de los barrios más pobres de Ouagadougou.

Toda esta frenética actividad no ha hecho desaparecer de nuestra mentes el estado de Mohamed. Esta mañana hemos seguido particip “Ginkama”  que la sanidad pública de Burkina nos ofrece para acelerar la atención a este bebé. Aunque sí que hemos notado un cambio evidente en la actitud de los médicos que le tratan y en el personal del hospital. Esto nos ha llevado a la conclusión de que nuestra postura intransigente en el día de ayer, que nos causó algunos problemas con el personal del hospital, ha hecho su efecto y hoy el trato ha sido muy diferente. Lo que no ha sido diferente han sido las dificultades y lentitud burocrática  para conseguir que le realicen pruebas médicas y el traslado a la zona de malnutrición. Desde esta mañana, Mohamed, está en una habitación con otros tres niños. Es una habitación absolutamente deprimente, sucia, calurosa y con un olor muy desagradable, hasta el punto de que a alguna persona de nuestro equipo le ha sido imposible estar en ella. Ayer, después de asegurarnos que hoy se le harían las pruebas necesarias al bebé, en el momento de acudir a recoger el tiket de pago para poder hacerlas nos han comunicado que estaba cerrado y que hasta mañana a las 6 de la mañana no podríamos realizar el pago y, por lo tanto, no podían hacer las pruebas. Mañana estaremos allí a la hora indicada para seguir  el proceso lento, patético e interminable que hace que nuestra indignación siga creciendo. Es muy gratificante notar la expresión de agradecimiento de esta madre cada vez que nos ve aparecer por el hospital, ya que hasta esta noche aún no había acudido al hospital ni su marido ni ningún miembro de su familia.  Desde aquí queremos dar las gracias a Isabel, una amiga de Dámaris que nos ha hecho llegar un donativo para cubrir los gastos de hospitalización de Mohamed. Aunque el estado del bebé es grave, y las dificultades que estamos encontrando son muchas, estamos dispuestos y con muchas ganas de ofrecer toda nuestro apoyo para ayudar en la medida de lo posible a que esta historia tenga un final feliz.

No vamos a rendirnos. ¡Seguiremos luchando!

Día 10. María y Mohamed

Una de cal y una de arena. Esta frase resume en muy pocas palabras lo que hemos vivido hoy. Hemos empezado el dia con alegria, una visita a la familia de Bazie, (un burkinabés que lleva tres años con nosotros)  para llevarle comida, ropa y artículos de primera necesidad, nos ha dado la primera alegría del día.

Más tarde hemos vistado a una persona muy especial para el equipo de emsimision y de manera muy concreta para una de las cooperantes del año pasado: María Huguet. Durante ese viaje, el equipo de ginecología asistió un parto en la clínica Schiphra, y la madre del recién nacido le pidió a María que se llevara al bebé con ella, porque ella ya tenía 3 hijos, y debido a su humilde situación no podían afrontar el mantener y alimentar a esa criatura. María rechazó la propuesta y la madre le pidió que fuese ella la que le pusiese el nombre. El nombre escogido para el bebé fué María. No hace falta decir de que manera este hecho marcó la vida de nuestra cooperante. Ella se ha volcado en  ayudar a esta familia, sus padres nos han contado como en el mes de septiembre debido a las graves inundaciones que sufrió la capital de Burkina se quedaron sin casa y sin nada. Gracias a la ayuda que les ha dado María, ahora tienen una casa  para vivir.  Hoy, después de un año y tres meses hemos vuelto a ver a María. Estas imágenes son dedicadas de manera especial a María Huguet.

Pero no todo iban a ser alegrías en el dia de hoy. Sobre las 3 de la tarde, el equipo ha empezado a repartir caramelos, calzado, etc. a los niños de Zongo al tiempo que el equipo de oftalmología realizaba cirujías de cataratas. Hasta allí se ha acercado una madre con un bebé entre sus brazos y con un niño de unos 3 años para que le diésemos algún regalo. Uno de los miembros del equipo se ha dado cuenta del estado en el que se encontraba el bébe y rápidamente nos hemos dado cuenta del terrible estado de malnutrición en el que se encontraba Mohamed. Después de un examen y de proporcionarle leche para lactantes hemos llevado al bébe y a su madre al hospital pediátrico Charles De Gaulle, pero nos han dicho que era imposible atenderle por falta  de camas. El hospital público Yalgado ha sido nuestra siguiente parada. Eran las 5 de la tarde cuando llegábamos al hospital con Mohamed y su madre.

No os vamos a contar detalles sobre las complicaciones, que hemos tenido para que visitasen a ese bébé. Sólo contaros que los doctores han avisado a un miembro de seguridad para que nos desalojasen de la sala de espera puesto que  nos negábamos a marcharnos si no atendían al bebé. Finalmente después de bastantes horas lo han atendido. Para que los médicos atendiesen a Mohamed hemos tenido que comprar guantes para los médicos, jeringas, los tubos de ensayo para los análisis, medicamentos, e incluso llevar nosotros mismos las muestras de sangre al laboratorio e irlas a recoger al cabo de una hora y llevarle los resultados hasta la  consulta. Finalmente, a las 11 de la noche y después de regalar paquetes de caramelos a médicos, guardias de seguridad y de pagar su estancia en el hospital, nos dicen  que debe de quedarse esa noche allí, para que mañana lo visite el pediatra y le hagan algunas pruebas. Mohamed y su madre pasarán la noche en el suelo del pasillo sucio y maloliente de este hospital, ya que, según nos dicen no hay camas disponibles, aunque se ha pagado el precio de ella. El estado de este bebé es grave y mañana volveremos al hospital con la esperanza de verle de nuevo. Esta tarde, han corrido las lágrimas por nuestras caras, lágrimas de tristeza, de impotencia, de injusticia… y todos nosotros nos hemos ido a la cama pidiéndole a Dios que cuide de esta persona tan especial al igual que lo ha hecho con María.

Día 9. Descanso y vuelta a empezar

El primer grupo ya ha regresado a sus hogares. A las 11 de la mañana del domingo aterrizaban en Barcelona y Madrid los aviones que transportaban a 14 miembros del equipo de emsimision. Después de un viaje largo y una larga espera en el aeropuerto Charles de Gaulle de París, los familiares esperaban su llegada en los respectivos aeropuertos. Ahora toca volver a la “realidad” y tener en la cabeza y en el pensamiento a todos los niños, hombre, mujeres, que han pasado por delante de nuestros ojos estos días, con sus necesidades, carencias, sonrisas, enfermedades, etc… Ahora toca seguir trabajando desde nuestra “vida normal” para intentar cambiar la realidad de todas las personas que hemos visto. Ahora toca soñar con África, y digerir todo lo vivido estos días… y por experiencia os aseguramos que esto una tarea difícil. Por otro lado, quedamos en Burkina 17 personas con muchas ganas de seguir trabajando y de acabar nuestro trabajo aquí. Echamos en falta a todos los compañeros y amigos que se han marchado y esperamos sus mensajes es este blog.

Hoy hemos dedicado la mañana a realizar una visita a la iglesia de la Alianza Cristiana y, después de comer, hemos tenido unas horas de descanso para afrontar las jornadas de trabajo que nos esperan esta semana. En Ouagadougou, hemos tenido a las 2 de la tarde una temperatura de 49º. El calor es sofocante, y en el ambiente sopla el Harmattan, un viento seco y polvoriento que hace que un día soleado se convierta en un día gris.

Os dejamos algunas imágenes de lo sucedido durante esta primera semana en Ouagadougou.

Copyright © 2010 - emsimision